Avance: Casus Belli + El Extraño Caso de los Aviones Parásito (IIGM)

 La simbiosis entre dos aviones fue una quimera que en ocasiones se consiguió, incluso operativamente. Alargar el alcance, la altitud, o el peso máximo en despegue de un aparato utilizando otro más grande y potente era posible, y desde la Primera Guerra Mundial se hicieron pruebas en este sentido.

Por otra parte, los portaaviones aéreos no son cosa de Los Vengadores. En los años 30 la Marina de los Estados Unidos tuvo dos verdaderos aero-portaaviones, y tenían planes para construir una flota de 16, que cubriría las zonas de influencia norteamericanas en el Atlántico y el Pacífico.

Y si saltamos a la URSS, grandes bombarderos Tupolev transportaron en la Segunda Guerra Mundial bombarderos en picado mucho más allá de su capacidad operativa, tanto en la distancia como en el armamento empleado en los aviones parásito.


Y, por supuesto, los alemanes no se quedaron atrás, y utilizaron curiosos diseños de caza + bombardero para fines de ataque pesado al suelo.


No nos olvidaremos tampoco de los diseños británicos de hidrocanoas y globos semirrígidos, ni de los japoneses con sus bombarderos modificados como nodrizas.

Esta semana, en Casus Belli Plus os hablaremos de los aviones parásitos, o/y aviones simbióticos hasta la Segunda Guerra Mundial.


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